¿Se puede dejar de trabajar con la lotería?

Se acerca la lotería de Navidad, así que toca hablar de un sueño que todos compartimos: ¡dejar de trabajar gracias al Gordo!

No pocas son las historias de gente que gana un buen montón de millones y permanece en su empleo como si nada. Tampoco escasean las historias de aquel que gana un par de cientos de miles y desaparece de la faz de la tierra para iniciar una nueva vida. Lo que a algunos les parece la opción más sensata  a otros les semeja la mayor locura que se pueda hacer. Entonces, ¿quién tiene razón?

Decidir qué haríamos si nuestra cuenta corriente recibe un torrente de ceros es algo muy personal, prácticamente íntimo. Pero en todo caso, existen algunos factores que debemos tomar en consideración de forma inevitable.

Tres cosas a considerar ante un premio de lotería

Independientemente de la cantidad que te haya tocado, has de tomar en consideración 3 factores que harán que esa cantidad se reduzca de entrada. Estos son:

  1. Impuestos. Tributar correctamente los premios es básico para el funcionamiento de LAE y del Estado. Siempre que ganes un premio que supere la cuantía mínima deberás tributar a Hacienda un veinte por cien del mismo en concepto de impuesto sobre la renta de las personas físicas. ¡Pero hay buenas noticias! Esta cantidad ha ido subiendo desde los 10.000 € de 2018 hasta los actuales 40.000 € de 2020.
  2. Gastos pendientes. En la primera cosa que uno piensa al percibir una buena cantidad de dinero es en saldar deudas. Este “tapar agujeros” puede ser desde finiquitar la hipoteca hasta efectuar ese tan deseado cambio de automóvil. O bien es posible que elijas abrazar tu estatus de nuevo rico y dar una vuelta al planeta. En cualquier caso, ten en cuenta que todo esto, necesario o no, reduce tus posibilidades de vivir de tu premio.
  3. Inflación. Aunque apenas toques tu premio, el correr del tiempo y el flujo del capital va a hacer que esa cantidad cada vez valga menos. La única manera de evitar esto es iniciarte en el universo de las inversiones o en montar un negocio que te reporte nuevo capital. Y claro, tal vez esto no es lo que pretendías.

Dicho esto ¿cuánto deberíamos ganar para dejar de trabajar?

Imaginemos que tu número resulta afortunado con uno de los premios de 300.000 € de la lotería nacional de todos los jueves. Si le quitas el 20 por ciento que se lleva el fisco tenemos 240.000 euros limpios. Lo cual no está mal para nada, pero, ¿qué podemos hacer con ellos?

Hoy, 240.000 € es lo que se pide por de un piso en una buena zona de una capital. Estamos hablando de 3 habitaciones, garaje, piscina y zona verde, una buena inversión, mas difícilmente un sustituto a un salario. Además, si a estos doscientos cuarenta mil euros hemos de restarle un pago más urgente, como nuestra propia hipoteca, nos quedaríamos con lo justo para cambiar el turismo, darnos algún capricho, y dejar un pequeño jergón de ahorro.

El asunto cambia si somos agraciados con el premio Gordo de la lotería de Navidad, el Euromillones o bien un sustancioso bote de la Primitiva. En el momento en que recibimos como mínimo el millón de euros limpios reflexionar sobre el seguir trabajando pasa a ser viable. Cada uno tiene una contestación a esta cuestión, mas por nuestra parte te invitamos a que sí.

Y es que la actividad productiva es parte de nuestra identidad actual: las recompensas y el éxito profesional son esenciales para nuestra realización. En consecuencia, proseguir trabajando es una opción interesante, y un premio de este calibre puede ser un pasaporte a hacerlo en lo que siempre y en toda circunstancia hemos querido. Al fin y al postre, lo que ganamos con ese importe es tiempo y calma, algo que de un modo u otro invertimos en desarrollarnos como personas.

¿Podemos ser felices si continuamos trabajando?

El dinero no da la felicidad, la compra. No hace falta consultar eruditos análisis para probar esto, basta el sentido común. Mas en el caso de duda, hay eruditos análisis que han demostrado a través de la ciencia que el nivel de ingresos está relacionado directamente con el desahogo físico y emocional. Quién iba a decirlo, ¿verdad?

Si bien cuantificar la felicidad no es fácil, distintos estudiosos han empleado diferentes indicadores para medir el grado de satisfacción de las personas con sus vidas. La mayor parte de estos indicadores son experiencias cotidianas: sentirse descansados, no sentir dolor, sentirse respetados o ver su intelecto estimulado figuran entre ellos. Si te fijas, puedes ver mucho de tu vida cotidiana en el trabajo en ellos.

Aparte de esto valoraron indicadores de prosperidad, por lo que no te debe asombrar que los resultados diesen como países más felices del mundo a algunos de Europa (Dinamarca, Finlandia y Noruega a la cabeza), seguidos de otros como N. Zelanda, Australia o bien Canadá. O sea, estados donde la gente prosigue ejercitando una tarea.

Para concluir, el trabajo es un componente esencial de nuestro bienestar y satisfacción personal. Influye directamente en nuestra autoestima y felicidad, siendo la inseguridad financiera la que, con frecuencia, es causante de los males que le atribuimos a nuestra vida profesional. Un premio de lotería puede borrarla del mapa, dándonos la ocasión de, si bien no abandonar nuestra vida profesional, sí darle un empujón hacia donde siempre hemos deseado.

Tienta a la fortuna y cambia tu vida

Aunque no puedas decirle “ahí te quedas” a tu jefe (o bien sí, con la suerte nunca se sabe), la lotería es uno de los mejores pasaportes hacia una nueva vida de los que dispones.

Un décimo no es solo ilusión, es la posibilidad de una vida más desahogada, de más comodidad, de más tiempo. Para ti o bien para alguien querido, solo o acompañado de tu peña o bien tus compañeros de empresa. Y ahora puedes jugarla desde tu sofá, cualquier día y a cualquier hora, con todas y cada una de las garantías de una Administración oficial.

Así que, si estás decidido a darle un giro de 180 grados a tu vida y tu empleo, ¡aprieta el botón y mucha suerte!

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